La comparsa Comparsa Ñasaindy eligió este año representar al Esteros del Iberá y a su fauna como eje temático de su propuesta artística, apostando no solo al despliegue estético sino también a un fuerte mensaje de revalorización ambiental.
En cada noche de desfile, la agrupación convirtió la pasarela en un homenaje a uno de los patrimonios naturales más importantes de Corrientes. Con trajes inspirados en la biodiversidad del humedal, figuras alegóricas que evocaron especies emblemáticas y una puesta en escena que combinó color, brillo y conciencia ecológica, Ñasaindy logró unir carnaval y naturaleza en una misma narrativa.
Iberá como bandera cultural y ambiental
La elección del Iberá no fue casual. El sistema de esteros se ha consolidado en los últimos años como símbolo de identidad provincial y modelo de conservación, integrando biodiversidad, turismo sostenible y participación comunitaria. En ese marco, la comparsa decidió llevar ese mensaje al corazón de la fiesta más popular, amplificando la importancia de cuidar los ecosistemas y valorar la riqueza natural correntina.
La fauna autóctona —con representaciones de yacarés, carpinchos, aves y felinos emblemáticos— formó parte central del diseño artístico, resaltando la necesidad de proteger estas especies y su hábitat. El resultado fue una propuesta que combinó el despliegue escénico característico del carnaval con un contenido que invitó a reflexionar.
Noches a puro brillo, ritmo y pasión
“Compartimos y vivimos noches a puro brillo, ritmo y pasión”, expresaron desde la comparsa, destacando la emoción de volver a encontrarse con el público y llevar a escena un mensaje que trasciende lo festivo.
Cada desfile fue una celebración colectiva donde la música, la danza y el vestuario dialogaron con la identidad ambiental de Corrientes. La propuesta de Ñasaindy demostró que el carnaval también puede ser una plataforma para promover valores como el cuidado de la naturaleza y el orgullo por el patrimonio propio.
Así, entre plumas, lentejuelas y coreografías vibrantes, el Iberá volvió a ocupar un lugar central, esta vez desde el arte y la cultura popular, reafirmando que la defensa del ambiente puede expresarse también a través del brillo y la pasión del carnaval correntino.

















