Canoa tradicional

Navegá en canoas a botador o tiradas por caballo, una tradición auténtica del Iberá.

Canoa tradicional en el Iberá: el silencio del humedal desde adentro

Antes de que existieran las lanchas a motor, antes de que el turismo descubriera el Iberá y antes de que los kayaks de polietileno llegaran a los portales del Gran Parque, la canoa era el único medio de transporte que permitía moverse por el interior de este humedal. La canoa a botador —una embarcación plana, de madera, que se impulsa con una vara larga apoyada en el fondo— es tan antigua en estas tierras como las comunidades que la construyeron y la perfeccionaron a lo largo de generaciones.

Hoy, navegar el Gran Parque Iberá en canoa tradicional es elegir la forma de desplazamiento que mejor captura la esencia del humedal correntino. No la más rápida, no la más cómoda, sino la más auténtica: la que permite escuchar el silencio real del estero, sentir la profundidad del agua bajo la embarcación y entender, desde adentro, cómo se vive en un paisaje donde el agua manda.

La canoa a botador: técnica, historia y presente

La canoa a botador es una embarcación de diseño específicamente adaptado a las condiciones del Iberá: chata para poder navegar en las zonas de agua somera de los esteros, larga para mantener la estabilidad y maniobrable para sortear los laberintos de vegetación que forman los embalsados. La vara que se usa para impulsarla —el «botador»— puede tener tres o cuatro metros de largo y se apoya en el fondo del estero, generalmente cubierto de barro blando, para propulsar la canoa hacia adelante con un movimiento rítmico que los remeros locales repiten durante horas con una eficiencia que no deja de sorprender.

Aprender a usar el botador con efectividad toma tiempo y práctica, razón por la cual las excursiones en canoa tradicional del Iberá se realizan siempre con baquianos locales que manejan la embarcación mientras los pasajeros se dedican a observar, fotografiar y absorber el paisaje.

Dónde navegar en canoa tradicional en el Gran Parque Iberá

La canoa a botador está disponible en varios portales del Gran Parque Iberá, siendo los más destacados:

El Portal San Nicolás es el lugar donde la canoa a botador tiene mayor protagonismo dentro de la oferta de actividades. Los recorridos por el arroyo Carambola desde este portal son la experiencia más icónica de navegación en canoa tradicional del Iberá: el arroyo se serpentea entre bancos de vegetación densa, los animales aparecen a centímetros de la embarcación y el silencio del recorrido es tan completo que se puede escuchar el llamado de las aves desde decenas de metros de distancia.

El Portal Carambola ofrece una variante aún más singular: la canoa tirada por caballos. En los sectores donde el estero es demasiado somero para usar el botador con efectividad, la canoa se ata a un caballo guiado por un baqueano que camina por la orilla o por el fondo del estero y tira de la embarcación a través de los pajonales. Es una escena que parece sacada de otro siglo —porque básicamente lo es— y que fotografiada o simplemente vivida se convierte en una de las imágenes más originales que el Iberá puede ofrecer.

El Portal Uguay en la laguna Fernández usa la canoa tradicional como principal medio de navegación, lo que complementa perfectamente el carácter íntimo y comunitario de ese portal.

Lo que la canoa enseña sobre el Iberá

Hay cosas del Iberá que solo la canoa permite entender. La densidad real de la vegetación de los embalsados —esas islas flotantes de camalotes y paja brava que cubren grandes sectores de los esteros— solo se comprende navegando dentro de ellos, tocando sus bordes con los dedos, sintiendo cómo la embarcación los empuja suavemente para abrirse camino. La profundidad variable del estero —a veces metro y medio, a veces apenas veinte centímetros bajo la quilla— solo se percibe cuando la vara del botador toca el fondo con diferentes resistencias. El silencio del Iberá solo es completo cuando el motor está apagado y el único sonido es el movimiento del agua bajo la canoa.